Ayer estuve viendo la última película de James Bond, Casino Royale 007. Tenía muchas expectativas en ver cómo resultaba el nuevo actor Daniel Craig. Resultado: Un bodrio.
La primera hora de película es pasable, con 2 escenas de acción marca de la casa. La segunda hora y pico es infumable. Luego hay un final (que realmente no es el final) super pastelón y por fin, el final (de verdad) que apenas tiene acción.
Al margen de las lagunas del guión, no ayuda para nada el nuevo protagonista. Tiene siempre la misma cara (da igual que esté enfadado o que vaya a entrar en faena con alguna chica), esos morritos que se parece al más joven de los morancos, unos andares bastante sospechosos, vamos que nos lo quieren vender como metrosexual, pero le da un aire gay nunca visto. Y que conste que no tengo nada en contra, pero toda la vida viendo a un tío duro y ahora nos lo cambian por un blandengue romántico y un poco miedica.

La verdad es que yo le situo mucho mejor bailando ligerito de ropa en el Babylon de Queer as folks, junto a Michael, Brian, Emmet y compañía, creo que sería la pareja perfecta para Emmet (por cierto, que estoy enganchadísima a esta gran serie).

De las protagonistas femeninas mejor no hablo, muy flojitas.
Y poco más da de sí la película. Es mejor que vayáis a ver El ilusionista, por ejemplo, que al menos Edward Norton siempre es una garantía.
Antxoa.com está gestionado con WordPress
Entradas (RSS) y Comentarios (RSS).