Agria porque arrastraba una sinusitis de caballo desde el viernes pasado, estoy durmiendo 3-4 horas al día, me tocaba impartir otro curso más de CSS avanzado (y ya van… por favor, no más) y no podía ni respirar ni hablar bien, la tendinitis no se acaba de curar y hoy no he podido ir a la 2ª sesión del cursillo de jQuery en la Uni de Deusto (con lo feliz que salí ayer), impartido por el e-ghost.
Así que, vamos a endulzar el día un poquito, que ya es juernes (sí, está así a propósito: jueves/viernes = juernes) con un momento musical (orgasmo musical, más bien) protagonizado por dos de mis vocalistas favoritos, Ville Valo (HIM) y Lauri Ylönen (The Rasmus), con los chicos de Apocalyptica de fondo.

Todos juntos interpretan la canción Bittersweet que, curiosamente, significa agridulce. No podía haber encontrado un título mejor, je je je.
I’m giving up the ghost of love
in the shadows cast on devotion
She is the one that I adore
creed of my silent suffocation
Break this bittersweet spell on me
lost in the arms of destiny
Bittersweet
I won’t give up
I’m possessed by her
I’m bearing her cross
She’s turned into my curse
Break this bittersweet spell on me
lost in the arms of destiny
Bittersweet
I want you
I’m only wanting you
And I need you
I’m only needing you
Break this bittersweet spell on me
lost in the arms of destiny
Break this bittersweet spell on me
lost in the arms of destiny
Bittersweet…
Viajar en el tiempo, a día de hoy, es tan sólo un sueño, una ilusión, puesto que los científicos aún no han dado con la fórmula mágica (la teoría está ahí…), sin embargo, supongo que será por culpa de la última temporada de Lost o por un ataque de nostalgia demasiado acusado, o por el encierro en estas cuatro paredes debido, en gran medida, a una tendinitis que empieza a ser demasiado familiar, que empiezo a desvariar y teorizar con estas cosas…
Para hacerlo (viajar en el tiempo… mal pensados!), no hace falta que movamos una gran rueda de madera atascada por el hielo, tan sólo nos falta (como siempre dicen los de la Unidad de Análisis de Conducta de Cuántico) un desencadenante, cualquier cosa que haga que nuestra mente grite Jump, sin necesidad de ser un híbrido. Así que… aunque no podamos retroceder en el tiempo, sí que podemos recuperar un poquito el tiempo perdido:

Levantarse un día cualquiera, buscar un bikini por el armario, encontrarlo y que entres en él (bendita lycra) y, 11 años después, ir a una playa, de día, pringarse de crema, pasear por la orilla y recordar lo divertido que era bañarse en una playa limpia, sin algas ni bichos; recordar cómo se cogían las olas, nadando en el momento justo y dejarse llevar…
Pasarse media tarde recorriendo librerías, buscando entre los estantes algún libro interesante, fijarse en las ofertas y recordar la cantidad de libros olvidados que tienes en casa todavía sin leer… pero ¿quién puede resistirse al tacto de un libro nuevo? Parece un dejavú, una situación que vivías varias veces al año pero que, un buen día, sin saber por qué, ya no regresas. Por suerte, el pasado siempre vuelve, aunque sea con ayuda de alguien que aparece en tu vida de forma totalmente inesperada y te recuerda la pasión que sentías por la lectura.
Totalmente relacionado con el viaje temporal anterior, un libro está en el sitio adecuado en el momento indicado para leerlo en dos días, menos de 8 horas… 75 páginas por hora o como bien apuntaron… 1 línea en 2 segundos. El tiempo es mejorable, se puede leer más rápido, pero no está nada mal para llevar tanto tiempo retirada, ¿no?. El siguiente ha sido más rápido (se te olvida cronometrarlo con tanta exactitud) pero lo has leído de un tirón, ni siquiera te has acordado de merendar o de cenar; ya es de madrugada cuando se acaba y te sorprendes porque, a medida que ibas leyendo, en tu cabeza te hacías una imagen mental de todo lo que en el libro se describía… la magia está volviendo.
Despertarse súbitamente en medio de la noche porque has visualizado el tatuaje perfecto. Siempre ha estado ahí: la forma, el color, su significado… ahora todo tiene sentido. Te levantas, buscas un papel y un lápiz e intentas garabatear todos los detalles antes de que se olviden. Mañana ya lo buscarás en Internet, seguro que lo encuentras.
Pasarte una tarde entera hablando con tu mejor amiga, de cualquier cosa, relajadas, tranquilas, en confianza. Ella está feliz, se le ve en los ojos y yo estoy feliz por ella, ya era hora de abandonar las sombras y las tempestades, salir de la oscuridad y comprobar que el aire huele a galletas con mantequilla. Por fin ha encontrado a su príncipe wagneriano.
Dormirse un día y no despertar en 6 años… pero… no, esto no tiene por qué volver a suceder. Todo lo de esto ya ha sucedido antes y volverá a suceder son tonterías. Podemos modificar las coordenadas de salto, no tenemos que volver por el mismo camino. El sueño ha sido demasiado largo y ya está bien, es suficiente. Ahora, ¡a despertar!
Por lo tanto, aunque no podamos retroceder, en el tiempo, ni recuperar todo el tiempo perdido, sí que podemos renacer de nuestras cenizas, igual que el Ave Fénix, y resurgir con una armadura más brillante y más resistente que nunca, pero para eso… por favor, seguid administrando cafeína, la Antxoa no puede dormirse de nuevo, nunca más.

Gracias por estar ahí y seguid en sintonía.
La vida es demasiado gris como para seguir así. Hace falta color, mucho color.
Y después de esta reflexión tan profunda… ¿por qué las chicas se pintan las uñas siempre igual? Que si la manicura francesa, que si el color rosa palo, el transparente… Un poco de color y alegría:

nails{color:#61528D;}
Pues eso, si no os gusta, pues no me miréis. Yo estoy feliz con mis uñas de colores metalizados.
Actualización: Haciendo un poquito de caso a Sigmar, pongo otra foto, a ver si ésta le gusta más:

hands nails{background-color:#61528D;}
Aviso: no empecéis a leer este artículo si no habéis comido o cenado antes.
Hace casi dos años os hablé de una cadena de restaurantes en la que todo es gigante, los Brutus.
Bueno, pues por fin, hace un par de meses, pude ir a uno de ellos. Fue cuando estuve unos días en Logroño y aquí tenéis las fotos que lo atestiguan:
Fui con Marian y nada más entrar, unos chicos iban a empezar a degustar una hamburguesa. Les hicimos una foto para la posteridad (mirad el tamaño de los Nuggets y de las alitas, lo menos eran de avestruz, porque con ese tamaño…):

Después nos sentamos y nos trajeron la carta. Bueno, no sé como llamarla, no podía con ella, y eso que sólo la desplegué en dos partes (había una tercera):

Por mucha hambre que tuviéramos, era imposible comer nada de manera individual, así que pedimos un pincho moruno y unas patatas gajo (atención, la ración de patatas era de medio kilo):

Bueno, ya estaba bien de tanta foto, teníamos que hincarle el diente al pincho (como podéis imaginar, cada trozo era tres veces mayor que el de un pincho normal), así que ahí estamos Marian y yo con cara de hambre:

Para que os hagáis una idea del tamaño, comparad la longitud con la anchura de mis hombros (que ya sabéis que lo que se dice delgadita, no estoy), eran unos 50 cm.

¿Tenéis hambre ahora?
Y por fin tenemos cartel ganador para la Aste Nagusia bilbaína de este año y creo que por primera vez, sin que sirva de precedente, ha sido seleccionado el que era mi favorito:

Se trata de un muñeco Click de Playmobil, más bien una muñeca, que simboliza a Marijaia, nuestro icono de fiestas. Está vestida con una falda y camisa de color rosa, muy graciosa y como telón de fondo, difuminado, el puente del Arenal y el teatro Arriaga.
He leído por ahí que el poster tiene un guiño infantil… ¿infantil? ufff, como se nota que muchos periodistas no están en la onda. Más bien es un ¡¡¡guiño friki!!!
Y ahora, a esperar poco más de dos meses para que empiecen las fiestas de Bilbao. Os esperamos del 16 al 24 de Agosto.
Si queréis, podéis consultar los otros carteles que han quedado finalistas.
Antxoa.com está gestionado con WordPress
Entradas (RSS) y Comentarios (RSS).